Sentía escalofríos en mi cuerpo, esos escalofríos comodos que no quería dejar de sentir.
Sentía nervios, ansias, no quería parar de besarte.
Tanto esperé este momento, y después de tenerte, ¿por qué dejarte ir?
Nos perdimos en los sueños de unos besos que tanto queríamos. Sonreías (aunque no te dieras cuenta) mientras me besabas. De pronto, me perdí en tu sonrisa y en tus ojos
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