Carta a un platónico:
Querido amor platónico, querida ilusión, querida inspiración:
Entre tus ojos me perdí durante tanto tiempo, entre tus labios me sentí viva, con tu mano supe lo que era sobrevivir. Por tanto tiempo has sostenido la soga a la cual me creí dependiente, pero es hora de dejarla atrás.
Tantas noches he llorado, tantas noches he velado, tantas preguntas me he hecho y tanto estrés me ha consumido, que ya no quiero sentirme atada a la infelicidad de un hecho.
Fuiste una hermosa experiencia, eres un hermoso recuerdo, pero es hora de crecer, de empezar de nuevo, de escribir otra historia (si es que alguna se aproxima)
Necesito saber cómo enfrentar la vida sin ti, sin alguien, necesito crear mi propia felicidad, no necesito una energía externa que me de la vida o la sonrisa. Y es por eso, que por ahora, renuncio a la soga.
Y es que estoy comenzando a escalar ese edificio, y por fuerte que sean los obstáculos, no me puedes seguir sosteniendo. Porque tu vida no es solo una soga, tu vida está llena de aventuras, de metas, de sueños, como la mía también.
Espero algún día reencontrarte, amor mío. Tu belleza irradió mis ojos al punto de cegarme, tus manos me sostuvieron por mucho tiempo, y tus abrazos me dieron refugio. Pero debo encontrar el refugio en mi misma, seguir adelante, caer, golpearme, y después de todo eso, el tiempo lo decidirá.
Pero, a pesar de todo, te sigo amando, y sigues siendo la experiencia más hermosa, la más sincera, la más natural. Entre las flores, siempre serás la más hermosa.
Pero es hora de crear mi belleza también
.
Gracias por cada atardecer juntos. Y gracias por enseñarme que después de la tormenta, muchas cosas hermosas nos esperan, nos persiguen, nos aguardan. Allá iré a buscarlas.
Suerte, amor mío.