La noche de aquella vez,
firme un pacto con la muerte.
Juré que tu serías mi soga
y nunca me dejarías caer
Juré que sería tu prisionera,
la única en tu mirar,
Sería la única que rozaría tu mano
y te diera escalofrío
Sin importar el sufrir
cedí al aceptar tu mano
Tus ojos se volvieron míos,
y la vida se volvió divina
Porque estaba firmado
porque era así
Los hoyos en la pared no la afeaban,
sólo la adornaban
La muerte me advirtió que habría inseguridad,
que sería duro continuar
Pero con tu sonrisa
no existía ningún pesar.
La soga se ha ido aflojando
Aun sigo apegada a ella
Miles de aves pasan a mi alrededor
Buscando distraerme con sus alas
Pero por alguna razón,
recuerdo que estás ahí
Atándome, sosteniéndome
Porque te di el honor
Porque recibiste mi corazón
Porque así fue firmado
Y así bien lo dijo la muerte.
No hay comentarios:
Publicar un comentario