viernes, 27 de junio de 2014

Cliché.

Entonces te vi. Eras mi sueño, lo que realmente quería, lo que deseaba perseguir.
No puedo evitar caer en nostalgia al ver nuestras fotografías.
Cariño, eramos felices. Nunca me había sentido realmente tan viva, diste un giro a mi vida total, pude volver a sentir lo que creí que se hallaba muerto o lastimado.
Y desde ese momento, formas parte de mis sueños, eres la letra viva en mis canciones, eres la palabra más pura en mis poesías, eres el amor en el aire, la pesadilla más linda, eres la sonrisa más linda, más perfecta.

¿Alguna vez observaste que cuando sonríes, se forma dos pequeñas bolsas bajo los ojos que me hacen revivir? Tus ojos se hacen pequeños y tu sonrisa cura toda tristeza o enfermedad.

Podría renunciar por ti, esperar miles de años, podría seguir escribiéndote miles de cursilerías, porque te volviste mi musa, mi inspiración (intenso, dramático), y este amor es lo único que necesito.

No deseo más nada que no sea volver a ver tu sonrisa de cerca, y en un hermoso descuido, volver a besarla, reír entre besos, hacer bromas juntos, agarrar tu mano sin miedo alguno, caminar la ciudad por las tardes, admirando ese enorme cielo que nos acompañaba. Y que cada vez que te besaba, no importaba el ambiente, porque pintabas de colores hasta el fondo más oscuro.

Hacíamos un pequeño camino de flores, cuando caminábamos juntos, todo se hacía más vivo, los colores brillaban, tus ojos reían, tu mente soñaba. Sostenerte de la mano fue el primer sentimiento más hermoso.

Pero las cosas pasan por algo, ¿no? creo que valdría la pena esperar, podría intentarlo mil veces, podría soñarte mil veces, porque eso es lo que hago.

Gracias por la inspiración, gracias por los poemas. Gracias por regalarme el brillo de tu sonrisa (el que aún llevo mi mente) gracias por devolverme la vida, por pintar mi mundo, por hacerme soñar, por hacerme llorar, por hacerme vivir.

No hay comentarios:

Publicar un comentario